Debo confesar que a mí los gatos no me
gustaban, es más me daban asco. No entendía porque la gente les gustaba
si cuando los agarrabas era como si se escurrieran, era una sensación muy maluca. Incluso los veía como una plaga, algo que no
era digno de tener en casa, ni siquiera uno de estos gatos hermosamente
costosos.
Pero todo cambio cuando mi sobrina se pasó
unos días aquí conmigo en Cartagena, y se trajo su gatica “Sahavana”, la
primera vez que vi esa gata me dio mucha risa, porque traía una cadenita para
pasear como la que usan los perros, pero era un gatico y pequeño, ósea eso como
que no concuerda. En fin, para rematar
no quería caminar y la llevaban suavemente arrastrada. En fin, Sahavana estuvo en la casa como una
semana, luego mi sobrina se fue del país, y pidió que por favor le cuidáramos a
la gata. Así que Sahavana era ahora
nuestra gatica, y fue la mejor experiencia y también la peor.
Sabana era un bebe, ósea tenía menos de 6
meses. Era una gata juguetona, cariñosa,
que le encantaba masajear y daba mucho amor, hasta que tubo su primer
calor. Y ósea nunca habíamos tenido
gato, y eso es terrible, esa pobre gata alborotada. Nos informaron que si la castramos dejaría de
pasarle eso, y averiguamos en las veterinarias y algunas decían te cuesta
$100.000, en otras dos no bajaba de $300.000 y otra en $40.000. Estas
diferencias nos causaron mas dudas, porque una cosa es que todas te digan precios
similares, pero sus precios no eran similares.
Decidimos llevar a la gatica al refugio donde ella salió, y ahí un
veterinario la opero. Eso fue un
viernes, ella estuvo en el refugio desde el viernes hasta el martes que la recogimos. Y fue demasiado tarde, la gata no estaba
bien, me vomito verde. Llamamos al veterinario
y dijo que era normal, le mando algo, en la noche la gata estaba tirada casi que,
con su cabeza dentro de su taza de agua, y al día siguiente la llevamos a la
veterinaria, decidimos llevarla a la veterinaria que más caro nos habían cotizado
la esterilización. Les hicieron unos exámenes
y nos dijeron los riñones están dañados, vamos a intentar salvarla, pero si se
salva la alimentación será costosa. Ya
yo le tenia mucho cariño a la gata, era como mi bebe.
Ella paso una noche en la clínica, y yo saqué
presupuesto y dije bueno toca comprar comida cara, se comprará. No importa, pero cuando llegamos el
veterinario nos bajó de la nube, y nos aterrizó feo. Nos dijo que la gata no se salvaría, que no había
orinado y con la cantidad de líquidos que le dieron no era normal, le hicieron
una ecografía y yo entre y me mostraron y me dijeron que todo el liquido esta
en el estómago. Que la gata se estaba muriendo
y que lo mejor era ponerla a dormir. Yo
nunca había llorado tanto, es más escribiendo esto estoy llorando por mi gata. Nos dieron un rato para estar con ella, despedirnos. Mi hermana salió, pero yo no, no fui capaz de
dejarla sola. La cargue le cante, se la
entregue a la enfermera, la pusieron en la camilla y la sobe mientras la inyectaban. Tanto para mi hermana como para mi fue un
golpe durísimo, el dolor, la rabia que sentía era tanta. Le preguntamos al veterinario que hicimos mal, y el nos dijo que no le hicimos los examenes previos, que tal vez la gata ya estaba mal y la anestesia que usaron fue letal para ella. Nosotras quisimos de listas ahorrar algo de dinero, no pagar los casi $400.000 que nos cobraban, y los dos días de clinica de Sahavana salieron por $750.000, eso me dio mas rabia, porque la escusa no era el dinero, porque para salvarla estamos dispuesta a pagar mas, no se alcanzan a imaginar el amor que uno le toma a esos animalitos. Cuando sali de la veterinaria sali destrozada, con el corazón partido y dicendo que jamas tendria otro gato. Que no queria volver a sufrir como lo estaba haciendo, incluso nos toco salir el fin de semana
del apartamento, se sentia vacio y triste. Yo recogí todas sus
cosas, sus juguetes, cajas, arenero y demás cositas, pero no las regale. Simplemente las guarde.
Mi hermana quería otro gato, es que son
perfectos. Ellos son muy limpios, todo
lo hacen en su arenero, son cariños, amorosos, respondones. Entonces ella quería uno urgente, pero quería
que ya estuviera operado. Yo no iba a pasar nuevamente por ese proceso, no. Simplemente si llegaba un nuevo gato, ya tenia que estar esterilizado. Así que empecé
a buscar gaticos y quería uno como mi antigua gata. Pero no encontraba ninguna parecida.
Una mañana mi hermana me muestra una foto,
y me dice mira lo que Frank (un sobrino) me ha enviado. "Que es la gata de su
novia, y la tiene que dar en adopción, es
una gata de año y medio, que si la queremos" - dijo mi hermana emocianada.
Cuando ella me muestra la foto y le veo la cara a mi hermana, ya yo sabía
que la gata la íbamos adoptar. Ellos viven en Barranquilla así que mandaron
la gata en una puerta a puerta.
La gata era grande y su guacal muy
pequeño, cuando llego esta histérica y muy nerviosa y habia reventado su guacal. Cuando me la entregaron no dejaba de maullar, y yo solo le decia "todo va estar bien". Una vez la sacamos de su mini guacal se escondió inmediatamente y no quiso salir
ni a comer, ni a tomar agua ni al baño.
Mi hermana se puso mal, porque ella no quería pasar por el proceso de
perder otro gato, porque ella decía que esa gata se iba a morir. Yo le dije dale tiempo, sin embargo, al día
siguiente nada, la gata seguía debajo del mueble temblando, y nos preocupamos y
llamamos al veterinario, al que atendió al final a Sahavana, el nos dijo que le
diéramos tiempo que los gatos pueden durar días sin comer, que el único peligro
era el agua, que, si a la mañana siguiente seguía sin tomar agua, la cogiera a
la fuerza y le diera agua, así que decimos darle ese día más.
Esa noche estábamos hablando sobre lo que íbamos
hacer, realmente no queríamos que la gata sufriera y estábamos planeando llevarla
a Barranquilla, cuando sentimos un maullido y salimos y era ella, era como si estuviera
diciendo, ya estoy bien, ya acepte que esta mi casa, venga a sobarme. Comió, tomo agua y fue al baño, y a mi
hermana y a mi nos volvió el alma al cuerpo.
Saadia (Regalo de Dios), es la ama y señora
de esta casa. Tiene su propia
habitación, tiene varios juguetes, pero ama sus ratones sobre todo uno que hace
bulla y que me lo trae a las 12 de la noche y me despierta con el ruidito. Duerme conmigo, pero es la que manda. Come Churús todos los días, porque ella ama
comerlos, y tiene una madre (ósea yo) y una tía (ósea mi hermana) que aman
verla feliz y dejan de comprar cosas para ellas, con tal de tener platica para
comprar los Churús.
Ahora me encantan los gatos, y quiero
tener una casa llena de ellos. Alimento gatos
callejeros, lloro si los veo mal o si no me permiten alimentarlos. Amo ver video de gatos. No me molesta que mi gata me despierte a las
3 am para que la rasque. Y estoy
considerando terminar mis días en una casa campestre, que será un refugio para
animales, antes de que los gatos llegaran a mi vida, nunca había considerado esta
idea. Y ahora es como mi pequeño motor.
Si no te gusta los gatos, date una oportunidad.
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| Sahavana durmiendo |
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| cuando me despedi de ella. |
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| Le encantaba las cajas |
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| Saadia cuando decidio salir y aceptar su nueva casa |
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| Al tercer día, ya emporedada y dueña de la casa |