lunes, 2 de octubre de 2023

LA SEÑORA DE LOS GATOS

Debo confesar que a mí los gatos no me gustaban, es más me daban asco.  No entendía porque la gente les gustaba si cuando los agarrabas era como si se escurrieran, era una sensación muy maluca.  Incluso los veía como una plaga, algo que no era digno de tener en casa, ni siquiera uno de estos gatos hermosamente costosos.

Pero todo cambio cuando mi sobrina se pasó unos días aquí conmigo en Cartagena, y se trajo su gatica “Sahavana”, la primera vez que vi esa gata me dio mucha risa, porque traía una cadenita para pasear como la que usan los perros, pero era un gatico y pequeño, ósea eso como que no concuerda.   En fin, para rematar no quería caminar y la llevaban suavemente arrastrada.  En fin, Sahavana estuvo en la casa como una semana, luego mi sobrina se fue del país, y pidió que por favor le cuidáramos a la gata.  Así que Sahavana era ahora nuestra gatica, y fue la mejor experiencia y también la peor. 

Sabana era un bebe, ósea tenía menos de 6 meses.  Era una gata juguetona, cariñosa, que le encantaba masajear y daba mucho amor, hasta que tubo su primer calor.  Y ósea nunca habíamos tenido gato, y eso es terrible, esa pobre gata alborotada.  Nos informaron que si la castramos dejaría de pasarle eso, y averiguamos en las veterinarias y algunas decían te cuesta $100.000, en otras dos no bajaba de $300.000 y otra en $40.000.   Estas diferencias nos causaron mas dudas, porque una cosa es que todas te digan precios similares, pero sus precios no eran similares.  Decidimos llevar a la gatica al refugio donde ella salió, y ahí un veterinario la opero.  Eso fue un viernes, ella estuvo en el refugio desde el viernes hasta el martes que la recogimos.  Y fue demasiado tarde, la gata no estaba bien, me vomito verde.  Llamamos al veterinario y dijo que era normal, le mando algo, en la noche la gata estaba tirada casi que, con su cabeza dentro de su taza de agua, y al día siguiente la llevamos a la veterinaria, decidimos llevarla a la veterinaria que más caro nos habían cotizado la esterilización.  Les hicieron unos exámenes y nos dijeron los riñones están dañados, vamos a intentar salvarla, pero si se salva la alimentación será costosa.  Ya yo le tenia mucho cariño a la gata, era como mi bebe. 

Ella paso una noche en la clínica, y yo saqué presupuesto y dije bueno toca comprar comida cara, se comprará.  No importa, pero cuando llegamos el veterinario nos bajó de la nube, y nos aterrizó feo.  Nos dijo que la gata no se salvaría, que no había orinado y con la cantidad de líquidos que le dieron no era normal, le hicieron una ecografía y yo entre y me mostraron y me dijeron que todo el liquido esta en el estómago.  Que la gata se estaba muriendo y que lo mejor era ponerla a dormir.  Yo nunca había llorado tanto, es más escribiendo esto estoy llorando por mi gata.  Nos dieron un rato para estar con ella, despedirnos.  Mi hermana salió, pero yo no, no fui capaz de dejarla sola.  La cargue le cante, se la entregue a la enfermera, la pusieron en la camilla y la sobe mientras la inyectaban.  Tanto para mi hermana como para mi fue un golpe durísimo, el dolor, la rabia que sentía era tanta. Le preguntamos al veterinario que hicimos mal, y el nos dijo que no le hicimos los examenes previos, que tal vez la gata ya estaba mal y la anestesia que usaron fue letal para ella.  Nosotras quisimos de listas ahorrar algo de dinero, no pagar los casi $400.000 que nos cobraban, y los dos días de clinica de Sahavana salieron por $750.000, eso me dio mas rabia, porque la escusa no era el dinero, porque para salvarla estamos dispuesta a pagar mas, no se alcanzan a imaginar el amor que uno le toma a esos animalitos.  Cuando sali de la veterinaria sali destrozada, con el corazón partido y dicendo que jamas tendria otro gato.  Que no queria volver a sufrir como lo estaba haciendo, incluso nos toco salir el fin de semana del apartamento, se sentia vacio y triste.  Yo recogí todas sus cosas, sus juguetes, cajas, arenero y demás cositas, pero no las regale.  Simplemente las guarde. 

Mi hermana quería otro gato, es que son perfectos.  Ellos son muy limpios, todo lo hacen en su arenero, son cariños, amorosos, respondones.  Entonces ella quería uno urgente, pero quería que ya estuviera operado.  Yo no iba a pasar nuevamente por ese proceso, no.  Simplemente si llegaba un nuevo gato, ya tenia que estar esterilizado.  Así que empecé a buscar gaticos y quería uno como mi antigua gata.  Pero no encontraba ninguna parecida.

Una mañana mi hermana me muestra una foto, y me dice mira lo que Frank (un sobrino) me ha enviado.  "Que es la gata de su novia, y la tiene que dar en adopción, es una gata de año y medio, que si la queremos" - dijo mi hermana emocianada.   Cuando ella me muestra la foto y le veo la cara a mi hermana, ya yo sabía que la gata la íbamos adoptar.   Ellos viven en Barranquilla así que mandaron la gata en una puerta a puerta.

La gata era grande y su guacal muy pequeño, cuando llego esta histérica y muy nerviosa y habia reventado su guacal.  Cuando me la entregaron no dejaba de maullar, y yo solo le decia "todo va estar bien". Una vez la sacamos de su mini guacal se escondió inmediatamente y no quiso salir ni a comer, ni a tomar agua ni al baño.  Mi hermana se puso mal, porque ella no quería pasar por el proceso de perder otro gato, porque ella decía que esa gata se iba a morir.  Yo le dije dale tiempo, sin embargo, al día siguiente nada, la gata seguía debajo del mueble temblando, y nos preocupamos y llamamos al veterinario, al que atendió al final a Sahavana, el nos dijo que le diéramos tiempo que los gatos pueden durar días sin comer, que el único peligro era el agua, que, si a la mañana siguiente seguía sin tomar agua, la cogiera a la fuerza y le diera agua, así que decimos darle ese día más.

Esa noche estábamos hablando sobre lo que íbamos hacer, realmente no queríamos que la gata sufriera y estábamos planeando llevarla a Barranquilla, cuando sentimos un maullido y salimos y era ella, era como si estuviera diciendo, ya estoy bien, ya acepte que esta mi casa, venga a sobarme.  Comió, tomo agua y fue al baño, y a mi hermana y a mi nos volvió el alma al cuerpo.

Saadia (Regalo de Dios), es la ama y señora de esta casa.  Tiene su propia habitación, tiene varios juguetes, pero ama sus ratones sobre todo uno que hace bulla y que me lo trae a las 12 de la noche y me despierta con el ruidito.  Duerme conmigo, pero es la que manda.  Come Churús todos los días, porque ella ama comerlos, y tiene una madre (ósea yo) y una tía (ósea mi hermana) que aman verla feliz y dejan de comprar cosas para ellas, con tal de tener platica para comprar los Churús. 

Ahora me encantan los gatos, y quiero tener una casa llena de ellos.  Alimento gatos callejeros, lloro si los veo mal o si no me permiten alimentarlos.  Amo ver video de gatos.  No me molesta que mi gata me despierte a las 3 am para que la rasque.  Y estoy considerando terminar mis días en una casa campestre, que será un refugio para animales, antes de que los gatos llegaran a mi vida, nunca había considerado esta idea.  Y ahora es como mi pequeño motor.

 

Si no te gusta los gatos, date una oportunidad.  


Sahavana durmiendo




cuando me despedi de ella.

Le encantaba las cajas

Saadia cuando decidio salir y aceptar su nueva casa

Al tercer día, ya emporedada y dueña de la casa